¿Se puede cuestionar a Dios?
El judaísmo no exige certeza, solo compromiso con el camino.
En hebreo existe una palabra, emuná, que comúnmente se traduce como fe o creencia. Sin embargo, la palabra también tiene otro significado igualmente poderoso: lealtad. El judaísmo no exige solo creencia, ni solo lealtad, sino una fusión de ambas. Abraham es descrito como un hombre de fe,(1) mientras que Moshé es elogiado como el siervo más leal de Dios.(2)
Esto plantea una pregunta profunda: ¿pueden la creencia y la lealtad perdurar en presencia de la duda, la protesta e incluso la queja contra Dios?
Desde el comienzo de su relación con Dios, Abraham ejemplifica esta tensión. Uno de sus primeros encuentros registrados ocurre cuando Dios le informa sobre la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra. Abraham no responde con sumisión silenciosa. Él discute. Desafía al Juez de toda la tierra, preguntando cómo la justicia puede permitir que los inocentes perezcan junto con los culpables.(3)
Más tarde, cuando se le promete la tierra de Israel, Abraham nuevamente cuestiona a Dios: “¿Cómo sabré que la heredaré?”(4)
La fe no excluye las preguntas.
Discutir con Dios
Moshé también desafía a Dios repetidamente. Cuando se le ordena por primera vez liderar a los israelitas fuera de Egipto, se resiste, insistiendo en que no es un hombre de palabras y que su hermano Aharón sería un mejor líder.(5) Según el Midrash, esta discusión continuó durante una semana completa.
Después de que la confrontación inicial de Moshé con el faraón solo empeorara el sufrimiento de los israelitas, angustiado, él le dice a Dios: “¿Por qué me enviaste? Desde el momento en que vine al faraón para hablar en Tu nombre, las cosas solo han empeorado”.(7)
Más tarde, después del pecado del Becerro de Oro, cuando Dios propone destruir al pueblo y comenzar de nuevo con Moshé, Moshé se niega. Defiende a Israel con el acto supremo de lealtad: “Bórrame de Tu libro si no los perdonas”.(8)
Abraham, Moshé y David son descritos como fieles, leales y justos, pero todos ellos cuestionaron a Dios y protestaron.
El rey David, quizás la figura bíblica más emocionalmente transparente, da voz a la fe en medio de la angustia a través del Libro de los Salmos. Estas plegarias, recitadas durante milenios por judíos y no judíos, están llenas no solo de alabanza, sino de angustia, confusión y protesta:
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”(9)
“¿Por qué, oh Señor, permaneces lejos?”(10)
“¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?”(11)
“¡Despierta! ¿Por qué duermes, oh Señor? … ¿Por qué escondes tu rostro?”(12)
Aquí encontramos a tres de las figuras más importantes del judaísmo, Abraham, Moshé y David, descritos como fieles, leales y justos, pero todos ellos discutieron con Dios, lo cuestionaron y protestaron. Sus vidas enseñan que la fe y la duda no son opuestos. La lealtad puede coexistir con la lucha.
Emuná es un camino, no una posición
Emuná no es un estado estático o binario. No es algo que uno posea o carezca. Es un camino.
Esta verdad fue encarnada poderosamente por Agam Berger, una soldada israelí de 20 años secuestrada por Hamás el 7 de octubre del 2023 y retenida como rehén durante 482 días. Durante su cautiverio, ella descubrió un libro de plegarias judías entre los restos de un puesto militar israelí abandonado. Ese momento se convirtió en un punto de inflexión.
Bajo condiciones brutales, Agam eligió observar el Shabat, ayunar en Iom Kippur, encender una vela de Janucá y celebrar Pésaj con harina de maíz, evitando cuidadosamente el pan con levadura. Tras su liberación, declaró: “Fui secuestrada porque soy judía… No pueden arrebatarme mi judaísmo”.
En el helicóptero que la traía de regreso a Israel, Agam sostuvo un cartel que decía: “Elegí el camino de la fe”, un versículo del Salmo 119.(13)
Agam Berger al regresar de Gaza a Israel, con su cartel: Elegí el camino de la fe
La fe, emuná, se describe aquí no como certeza, sino como una elección: un paso tras otro. Como cualquier camino, incluye obstáculos, desvíos y momentos de agotamiento. Un soldado leal puede albergar dudas, pero sigue comprometido con la misión. Una relación amorosa puede experimentar enojo e incertidumbre, pero perdura porque ha sido elegida.
Lealtad y fe
Hay una historia impactante, cuyos detalles exactos son inciertos pero se reflejan en muchos relatos verificados, de tres rabinos prisioneros en un campo de concentración nazi que convocaron un Beit din, un tribunal judío, para juzgar a Dios por permitir el Holocausto. Tras deliberar, declararon a Dios “culpable”. Momentos después, al comenzar a ponerse el sol, un rabino se levantó y anunció: “¡Minjá!”. Era hora de la plegaria de la tarde. Y ellos rezaron.
Rav Benjamín Blech, en su libro Dear God, Why?, relata una reflexión de Elie Wiesel después de ser liberado de un campo de concentración. Algunos sobrevivientes buscaron comida, otros venganza. Un tercer grupo se reunió para recitar el Kadish, la plegaria de duelo. Wiesel dijo que los entendía, aunque en ese momento sintió que Dios no lo merecía. Aun así, Wiesel permaneció siendo un judío leal, observando el Shabat y poniéndose tefilín durante toda su vida.
El patriarca Iaakov es descrito por la Torá como “estableciéndose en el lugar donde sus padres fueron moradores temporales”.(14) Rav Mordejai Iosef Leiner, conocido como el Ishbitzer, escribe(15) que Dios le dejó claro a Iaakov que no podía ni debía esperar tranquilidad y facilidad en este mundo. Esas cualidades son para el futuro, para los tiempos mesiánicos. Mientras la persona habita en este mundo, Dios espera progreso y crecimiento. Por ello, Dios también espera errores, dudas y falta de claridad. Pero también espera lealtad y fe.
Estas historias enseñan una verdad radical y duradera: la seriedad espiritual no requiere certeza espiritual. Uno puede cuestionar a Dios y aun así caminar con Él. Uno puede protestar y aun así rezar. La fe no es la ausencia de duda, sino la decisión de permanecer leal a pesar de ella.
- Génesis 15:6
- Números 12:7
- Génesis 18
- Génesis 15:8
- Éxodo 4:10–13
- Midrash Rabá, Éxodo 3:16, citado por Rashi en su comentario sobre Éxodo 4:10
- Éxodo 5:22–23
- Éxodo 32:32
- Salmo 22:2
- Ibíd. 10:1
- Ibíd. 13:2
- Ibíd. 44:24
- Ibíd. 119:30
- Génesis 37:1
- Mei HaShiloaj, Parashat Vaieshev
Versión original: Aish Latino escrito por Rav Mordejai Becher
