5 hábitos de las personas agradecidas
Cinco prácticas que te ayudan a reconocer tus bendiciones y a sentir auténtica gratitud por las personas y lo bueno que hay en tu vida.
¿Cómo se puede cultivar la gratitud y reconocer la abundancia que hay sobre tu mesa? Estos cinco hábitos pueden ayudarte a reenfocar tu atención y apreciar tus bendiciones y a la familia con la que tienes la fortuna de compartirlas.
1. Las personas agradecidas tienen rutinas matutinas
Aunque no todas se levanten temprano, la mayoría de las personas agradecidas tienen rutinas matutinas específicas. Algunas se sientan a saborear el primer sorbo de café. Otras rezan o meditan. Algunas se ocupan deliberadamente de hacer la cama y abrir las cortinas para dejar entrar la luz en su día. Otras hacen ejercicio o leen algo inspirador.
Las rutinas matutinas de las personas agradecidas suelen incluir una combinación de estos hábitos, pero el hilo común es el mismo: una apertura constante y diaria a agradecer por un nuevo día. Las rutinas matutinas establecen un tono de gratitud para el día que comienza y para todos sus desafíos.
2. Las personas agradecidas incluyen detalles específicos cuando expresan su agradecimiento
Las personas agradecidas dicen “gracias” con más frecuencia y no lo dejan en algo vago. Son específicas.
Le dicen a un colega: “Tu información sobre ese cliente realmente me ayudó a cerrar este trato. Gracias por tomarte el tiempo de compartirla”. Le dicen a su pareja: “De verdad agradezco la deliciosa pasta, y que hayas pasado a buscar a los chicos. Hiciste que un día difícil fuera mucho más llevadero”.
Incluso le dicen a un desconocido, como un mozo: “Gracias por la excelente recomendación y por tu paciencia cuando estaba lleno. Hiciste que nuestra comida fuera mejor”. Esta clase de gratitud detallada no solo hace que la otra persona se sienta valorada, sino que también profundiza el propio sentimiento de agradecimiento de quien la expresa.
3. Las personas agradecidas reconocen que nuestro tiempo aquí es limitado
Las personas agradecidas son más conscientes de la muerte y de la pérdida, sin negatividad ni amargura. Eso les recuerda que nuestro tiempo aquí es limitado y las impulsa a aprovecharlo al máximo. Como están dispuestas a enfrentar el hecho de que la vida es corta, saborean cada día tanto las bendiciones pequeñas como las grandes. No dan por sentado que tendrán infinitas tardes para mirar el atardecer, por eso se detienen a notar su belleza ahora.
Porque entienden lo fácil que es que el tiempo se escurra, son intencionales al apreciar los momentos que comparten con las personas que aman. Recordar que la vida es finita las ayuda a dejar de darla por sentada.
4. Las personas agradecidas dan más
Las personas agradecidas dan más de muchas maneras. Sí, a menudo donan a obras de caridad, pero también dan su tiempo, su atención y su sabiduría ganada con esfuerzo. No transitan por la vida sintiéndose con derecho a todo. Se enfocan más en lo que pueden ofrecer que en lo que creen merecer. Cuando aprenden algo nuevo, tienen ganas de compartirlo. Cuando surge una oportunidad de voluntariado, participan con gusto, agradecidas de estar en condiciones de ayudar.
Incluso si no pueden donar dinero a una causa que les importa, buscan otras formas de contribuir, recordando que siempre hay alguien con menos. Y cuando alguien les muestra amabilidad (ya sea un cumplido sincero o un desconocido que sostiene la puerta) procuran devolver ese gesto. Para las personas agradecidas, dar no es una carga; es una forma de decir gracias por lo que han recibido.
5. Las personas agradecidas son más activas
Tal vez no siempre encuentres a las personas agradecidas en el gimnasio, pero sí las encontrarás en movimiento. Son las que salen corriendo al patio para jugar a la pelota con los chicos, o las que sugieren dar una caminata por el parque solo para estar al aire libre. Cuando viajan, a menudo son las primeras en tirarse a un lago o al mar, incluso si nadar no es su actividad favorita, porque no quieren perder la oportunidad de sentirse plenamente vivas.
Las personas agradecidas se mueven más y prueban cosas antes porque saben que la acción despierta la apreciación. Y cuando salen a caminar, muchas veces convierten ese paseo en una “caminata de gratitud”, reflexionando sobre los dones de su vida mientras notan la belleza que las rodea. Mantenerse activas las ayuda a involucrarse con el mundo y a saborearlo más.
Incorporar estos hábitos de las personas agradecidas en tu vida aumentará tu alegría y tu apreciación de la abundancia que tienes.
Versión original: Aish Latino escrito por Debbie Gutfreund
