El luto por un padre
La Mitzvá de honrar a los padres aplica tanto en vida como después de que han partido al Mundo Venidero.
La Torá prohíbe varias formas de duelo que eran comunes entre las naciones no judías. Una de las razones de esta prohibición es que eran excesivas, atribuyendo un carácter de permanencia a la muerte, cuando en realidad sabemos que el alma de la persona continúa existiendo y vive en el Mundo Venidero. Los Sabios también critican el duelo excesivo cuando no se realizan actos prohibidos de duelo, como cortarse la piel. El Talmud(1) nos cuenta sobre una mujer que tenía siete hijos y uno de ellos falleció. Ella quedó sumamente afligida y estuvo de luto durante mucho tiempo. Rav Huna la advirtió que no debía llorar tanto. La mujer continuó, y poco después perdió también a sus otros hijos, como castigo por su duelo excesivo.
El Talmud continúa describiendo el proceso de duelo. Por etapas, la intensidad del luto se va reduciendo. El período de duelo varía según la relación entre el fallecido y su pariente: una persona guarda luto durante doce meses por un padre o una madre, pero sólo un mes por un hijo, esposa o hermano. Rav Ozer Alport relata que cuando Rav Iosef Dov Soloveitchik estaba sentado en shivá por su esposa, lo visitaron Rav Itzjak Hutner y Rav Pinjas Teitz. Surgió la pregunta de por qué el período de duelo por la pérdida más natural y frecuente de un padre es más largo que el de la pérdida no natural y aparentemente más traumática de un hijo. Cada Rabino ofreció una perspectiva diferente sobre esta cuestión. Se puede ver el Dvar Torá del Rav Ozer Alport para conocer sus respuestas.
Rav Biniamin Rubin ofrece una respuesta diferente basada en el Talmud,(2) que nos enseña que la mitzvá de honrar a los padres aplica tanto en vida como después de que han partido al Mundo Venidero. En consecuencia, el período prolongado de duelo es una manera de honrar al padre o la madre durante más tiempo, algo que no aplica a otros parientes.
Esta respuesta enseña que hay algo especialmente único en la relación entre una persona y sus padres.(3) El largo proceso de duelo permite continuar honrando la memoria del padre o la madre, valorar la pérdida irreemplazable, aprender de su ejemplo y reconocer nuestro lugar en la cadena de conexión que se remonta a la entrega de la Torá.
- Moed Katán 27b.
- Kidushín 31b.
- La excepción es la explicación de Rav Soloveitchik, quien subrayó que el dolor natural que se siente por la pérdida de un padre no es tan intenso como por la pérdida de un hijo, y por lo tanto hay menos preocupación por un duelo excesivo.
Versión orginal: Aish Latino escrito por Rav Yehonatan Gefen
