Causas de la fatiga en los adultos mayores
Aunque sentirse más cansado puede ser una parte típica del envejecimiento, el agotamiento inexplicable o extremo justifica un chequeo médico.
Cuando una persona mayor de repente no puede levantarse de la cama o presenta una fatiga inusual o repentina, no necesariamente muestra los signos típicos del envejecimiento. Podría estar experimentando un problema médico subyacente.
Este artículo analiza las posibles causas de la fatiga extrema en adultos mayores, incluyendo afecciones médicas, problemas de salud mental y hábitos diarios que pueden agotar las reservas de energía. También ofrece algunos pasos prácticos para reducir o prevenir dicha fatiga.
¿Es habitual sentirse más cansado con la edad?
La fatiga puede volverse más frecuente con la edad. Una investigación de 2025 indica que aproximadamente el 42,6 % de los adultos mayores experimenta fatiga física, mientras que alrededor del 58,2 % y el 24,0 % son propensos a desarrollar fatiga física y mental, respectivamente.
Sin embargo, es fundamental diferenciar la fatiga del simple cansancio. A diferencia de la somnolencia, que una siesta ocasional podría aliviar, la fatiga agota las reservas de energía.
Este tipo de fatiga a veces puede deberse a afecciones médicas o estilos de vida, como la falta de ejercicio, el consumo excesivo de alcohol o cafeína, el tabaquismo o la falta de sueño. Sin embargo, no siempre es así.
¿Cuáles son las causas más comunes de fatiga en las personas mayores?
En los adultos mayores, la «fatiga idiopática» es la fatiga sin una causa identificable. Los investigadores creen que este tipo de fatiga, que alcanza su punto máximo entre los mayores de 90 años, podría estar relacionada con la necesidad del cerebro envejecido de esforzarse más para realizar tareas rutinarias.
Sin embargo, la fatiga en los adultos mayores también puede deberse a diversas afecciones médicas, como cáncer, enfermedades crónicas que afectan a órganos importantes, trastornos del sueño, afecciones neurológicas como el Alzheimer o deficiencias vitamínicas.
La ansiedad y la depresión también pueden causar fatiga, especialmente si no se tratan o se ven agravadas por el aislamiento y la soledad. De hecho, el 14 % de los adultos mayores de 60 años padecen algún problema de salud mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Cuándo debe preocuparse por la fatiga extrema en adultos mayores?
Si bien la fatiga suele desarrollarse gradualmente, se debe consultar a un médico si persiste más de dos semanas o se acompaña de problemas respiratorios durante el sueño.
También se debe buscar atención médica inmediata si la fatiga aparece repentinamente junto con otros síntomas preocupantes como sangrado, dolor, mareos, arritmia cardíaca, problemas digestivos, dificultades cognitivas o dificultades de movilidad.
Además, una persona que experimenta fatiga debe tener especial cuidado al realizar tareas que requieren atención, como conducir. Debe estar atento a señales como:
- Falta de concentración
- somnolencia
- pensamientos errantes
- irritabilidad
Cuando aparecen estas señales, siempre se debe detener el vehículo de forma segura o dejar que un acompañante atento conduzca.
Además, se debe tener en cuenta que la fatiga en un ser querido mayor, combinada con ciertos síntomas adicionales, podría indicar maltrato a personas mayores, especialmente si su ser querido está al cuidado de otra persona. Una persona debe estar atenta a señales como lesiones inexplicables, empeoramiento de la salud mental, aumento de las úlceras por presión, aislamiento frecuente y cambios en los gastos.
¿Cómo reducir la fatiga extrema en las personas mayores?
Si no está seguro del origen de su fatiga o la de un ser querido mayor, consulte a un médico. Identificar cualquier afección médica subyacente es esencial para recibir el tratamiento adecuado.
Sin embargo, si un médico no puede encontrar una causa médica, las personas mayores pueden probar varias estrategias para aliviar la fatiga. Para empezar, es importante mantenerse activos tanto como sea posible. Puede parecer contradictorio hacer ejercicio para prevenir la fatiga, pero los expertos recomiendan que las personas mayores realicen al menos 150 minutos de ejercicio semanalmente, incluyendo actividades aeróbicas, de fuerza y de equilibrio. Incluso paseos sencillos y regulares pueden contribuir a este objetivo.
Además, si bien una siesta ocasional probablemente no cure la fatiga, las siestas regulares pueden ser beneficiosas con el tiempo. Dicho esto, las personas mayores deben mantener las siestas por debajo de los 30 minutos, ya que las más largas podrían aumentar la fatiga.
Otras estrategias que pueden favorecer la salud y, por lo tanto, ayudar a reducir la fatiga incluyen dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol, si corresponde, así como llevar una dieta equilibrada centrada en proteínas, verduras y cereales saludables. Desde el punto de vista de la salud mental, también es recomendable participar en actividades sociales para reducir el aburrimiento y la soledad.
Conclusión
A diferencia del cansancio común, la fatiga es más profunda. Una siesta corta puede refrescar a alguien que simplemente tiene sueño, pero la fatiga es más difícil de erradicar.
Cuando los adultos mayores experimentan este nivel de agotamiento, puede estar relacionado con afecciones médicas o factores de estilo de vida. Sin embargo, a veces la causa sigue siendo difícil de determinar.
Los científicos lo denominan «fatiga idiopática», lo que sugiere que el cerebro envejecido debe esforzarse más para lograr lo que antes era fácil, tanto en cuerpo como en mente.
Es importante identificar la causa de la fatiga. De lo contrario, existen estrategias que una persona puede utilizar para optimizar su salud y ayudar a prevenir la fatiga a medida que envejece.
Versión original: Medical News Today
